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martes, 19 de julio de 2011

" Bruken Rules " Niley Cap 17



Miley entró en la cocina, todavía medio dormida.
No debería haberse quedado despierta hasta tan tarde viendo la película con Nick.
Odiaba tener que buscar apartamento. Nick tenía razón. Necesitaba comprarse una casa. Era ridículo seguir anclada en la idea de que uno se compraba una casa después de casarse, para formar una familia.
Aunque consiguiese regalar todos sus animales, sabía que no tardaría en volver a las andadas. No quería vivir sola y no le gustaba no poder tener todos los animales que quisiera.
Se dejó caer en una silla. Había estado ahorrando para hacer un viaje a Europa desde que había empezado a trabajar. Su padre le habría dicho que aquello era como tirar el dinero. Quizá fuese hora de utilizar esos ahorros para algo duradero y práctico.
Algo como un lugar donde vivir.
A pesar de tener dinero ahorrado, no era suficiente para dar una señal decente. Pero Nick le había dicho algo que tenía mucho sentido. Sus padres la ayudarían. Si ella se lo pedía. Ya resolvería ese problema cuando llegase el momento. Seguía necesitando alquilar un apartamento. Sería un milagro encontrar una casa para comprar y poder mudarse a ella antes de que volviesen los Miller.
Se puso en pie, buscó la cafetera y la llenó de agua. Abrió el paquete de café y aspiró el aroma a vainilla. Princess y Alexander se frotaron contra sus piernas.
No podía imaginar vivir sin sus gatos.
—Buenos días, chicos. ¿Queréis un café? ¿No? Pues vosotros os lo perdéis.
El borboteo del agua de la cafetera le levantó el ánimo.
Abrió una lata de comida para gatos y la echó en los platos de Princess y Alexander.
—¿Queréis desayunar?
Los gatos se acercaron majestuosamente a la comida y la olieron con delicadeza antes de probarla. Miley sonrió.
—Uno de estos días os voy a dar comida de otra marca y me voy a reír de vosotros cuando os la comáis sin notar la diferencia.
Los animales ignoraron la amenaza. Miley se sirvió una taza de café y le añadió leche. Dio un sorbo y saboreó la dulce bebida. Suspiró de placer y rodeó la taza con ambas manos. Según iba bebiéndose el café, fue despertándose del todo. Era hora de ponerse en marcha. Sacó el periódico, lo abrió encima de la mesa y buscó los nuncios inmobiliarios. Rodeó con un círculo los que le parecieron más adecuados y empezó a llamar por teléfono.
Veinte minutos más tarde, gemía frustrada mientras tachaba el quinto anuncio. En ningún sitio aceptaban mascotas. No era posible, alguien tenía que aceptarlas.
Necesitaba tomarse un respiro. Lo mejor sería darse una ducha y vestirse.
Sintió el agua de la ducha correr por su cuerpo. Disfrutó de ella unos minutos, relajándose. Se lavó el pelo y aspiró el aroma a flores del champú.
De pronto, oyó que llamaban a la puerta y volvió a la realidad.
Había alguien en la puerta. Nick.
Murmuró un par de palabras soeces y salió de la ducha. Agarró una toalla y se envolvió en ella. Corrió hacia la puerta y maldijo a Nick por ser tan inoportuno.
Volvió a oír el timbre y frunció el ceño.
—Espera. Ya voy.
¿Por qué tenía que ser tan impaciente? Era evidente que estaba en casa. Su coche seguía aparcado fuera. Miley abrió la puerta.
—Eh. No hace falta que eches la puerta abajo. Estaba en la du…
Se calló de repente al darse cuenta de que no era Nick quien había en la puerta, sino Avan.
—Miley, me alegro de que estés aquí. Necesito tu ayuda.
Ajeno al hecho de que estuviese casi desnuda, entró la casa y se dirigió hacia la cocina.
—Victoria no me habla. Tienes que arreglarlo —dijo dejándose caer en una silla y tapándose la cara con las manos—. No sé qué haría si rompiese conmigo. Miley se dirigió hacia el pasillo y se ajustó bien la toalla.
—Voy a vestirme y ahora hablamos.
Él levantó la cabeza.
—Tienes que ayudarme, Miley. Victoria es amiga tuya, tú nos presentaste.
¿Acaso eso la hacía responsable de que su relación funcionase? Evidentemente, para Avan, sí. Miley suspiró. Le dio pena ver a aquel tipo aparentemente tan duro completamente abatido.
—Te ayudaré. No te preocupes. Pero espera que me vista.
Avan asintió.
— ¿Huele a café? Necesito una taza. No he dormido en toda la noche.
—Claro, las tazas están en el armario que hay a la izquierda del fregadero. Sírvete.
—Gracias —se levantó de la silla y dio un paso al frente. Luego se detuvo en mitad de la cocina. Se puso a temblar—. De verdad la quiero.
A Miley se le encogió el corazón. Lo obligó a sentarse de nuevo y le dio una palmadita en el hombro.
—No te preocupes. Todo irá bien. A ella también le importas.
Avan se secó con el puño las lágrimas que habían empezado a surcarle las mejillas.
— ¿De verdad lo crees?
—Estoy segura —respondió ella recordando la lista de los atributos de Avan que Victoria le había dado esa misma semana en la sala de profesores.
—Gracias —dijo él abrazándola—. Eres una buna amiga, Miley.
Ella utilizó una mano para sujetarse la toalla y le dio unas palmaditas en la espalda a Avan con la que le quedaba libre.
— ¿Qué demonios está pasando aquí?


jejeje bue chicas hasta ak se los dejare esta mini maraton!!... un beso muy grande para todas :D las kiero muchisimoo (L) 


4 comentarios:

  1. Que mala la dejaste en la mejor parte aaaaa

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  2. Es Nick! Está celoso! :D WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII hahaha xD

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  3. amiga ese — ¿Qué demonios está pasando aquí? me olio a nick...
    jejejeje
    wiiiiiiiiiiii
    siguela por fis... me encato jejeje..
    te extraaaañoo muchop amiga....

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  4. Me encanto, es Nick el que apareció o Victoria? mmm que intrigante jaaja, bueno sigo leyendo :) ES GENIAL

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